30/8/08

Informe y texto: Karina Donangelo

Constantino Karamanlis
Un conservador iluminado

Podría decirse que si existe algo así como un “conservador iluminado”, a Constantino Karamanlis ese sayo le calza como prenda de medida. Su figura dominó la vida política griega de la segunda mitad del siglo XX. Fue para muchos, un referente central en el último esfuerzo de imaginación, de la última dictadura militar para hallar una salvación para sus miembros, en medio de la descomposición irremediable del régimen.
De origen humilde, el mayor de siete hermanos, apenas sostenidos en la pobreza por el salario de un maestro de escuela, Karamanlis encontró en 91 años de vida, el modo de emerger de la marginación social; fundar el primer partido griego de derecha, la Unión Radical nacional (ex Unión Helénica) con fuerte arraigo popular; liderar la abolición de una monarquía disfuncional; ser el primer ministro que más duró en el cargo (14 años en dos períodos, y presidente otros diez); y por sobre todo, ser el líder que ubicó a Grecia en la Unión Europea.
Entró en el mundo de la política como diputado por el Partido Popular (de derechas) en 1935-36, pero su carrera política se interrumpió temporalmente con la dictadura de Metaxas y la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Nuevamente, volvió a la política con el Partido Popular, en las elecciones de marzo de 1946.
Ocupó primero un cargo ministerial de poca importancia, y posteriormente pasó a la palestra de la política nacional a raíz de su labor al frente del Ministerio de Obras Públicas, en el Gobierno de la Unión Helénica del mariscal Papagos (1952-55). Ejerció por primera vez el cargo de primer ministro en una democracia parlamentaria desde 1955 hasta 1963. Pero el asesinato de un dirigente izquierdista, George Lambrakis, y las sospechas que cayeron sobre su administración por el crimen (aunque esta nunca rozaron al propio Karamanlis) lo llevaron a renunciar.
En ese primer período, Karamanlis ensayó una política conservadora, pero de raigambre claramente populista; y en lo internacional alejó a Grecia de la cuerda floja entre capitalismo y socialismo; mejoró las relaciones con Turquía, su enemigo histórico, y con Gran Bretaña.
Tras su renuncia, Karamanlis se impuso un silencioso exilio en París. En tanto en Grecia el 21 de abril de 1967, un grupo de militares de graduación media, conocidos como “los generales griegos” iniciaron una experiencia dictatorial de 7 años. Afirmando que les había impelido la necesidad de evitar que los comunistas tomasen el poder. Pero en realidad, temían que fuese llevada a cabo una purga en las Fuerzas Armadas, para “depurarlas” de elementos de extrema derecha. El aparato de seguridad brutal y eficaz, reprimió duramente toda resistencia. Además, mediante una política manirrota de solicitud de préstamos y ofreciendo generosos incentivos a los inversores nacionales y extranjeros, si bien el régimen fue capaz de mantener, al menos hasta la crisis mundial del petróleo de 1973, el impulso económico aparecido en los gobiernos democráticos de finales de los 50’ y principios de los 60’; las consecuencias por el endeudamiento se harían sentir dramáticamente más tarde.
En conclusión, esta experiencia dictatorial terminó en un rotundo fracaso político, económico y social; y colocó además al país en la frontera de una guerra con Turquía por la cuestión de Chipre.
Instantes antes de la debacle, los coroneles, “enredados en su propio laberinto”, se resignaron y convocaron al exiliado Karamanlis, en quien abandonaron el poder, mientras cruzaban los dedos, esperando que el estadista conservador los sacara del drama y discretamente evitara un regreso pleno al sistema de partidos políticos, para perpetuarlos en el poder.
Lo cierto es que Karamanlis, durante su estancia en París ya había pronunciado su oposición a la dictadura de los coroneles. Pero con muestras de sobrada astucia y oportunismo, tras su regreso, el 24 de julio de 1974 fue capaz de presidir con eficacia y evitó derramamientos de sangre en el largo y complejo camino de transición democrática. Evitó la guerra; legalizó el Partido Comunista griego y sus filiales (había sido declarado ilegal en 1947); en 1975 promulgó una nueva Constitución y respondió al extendido sentimiento popular anti norteamericano y contrario a la OTAN, con la salida de Grecia del brazo militar de la Alianza Atlántica. Intentó hallar una alternativa a la dependencia tradicional del país de la protección de los EE.UU., negociando la rápida entrada de Grecia en la Comunidad Europea (lograda el 1 de enero de 1981).
Tras conseguir que Grecia fuese aceptada en la CE se hizo cargo de la presidencia del país, en mayo de 1980, desde donde supervisó el traspaso del poder de la derecha a un gobierno de izquierdas; el primero en la historia del país.
Dimitió de su cargo en marzo de 1985, poco antes del término de los 5 años, cuando era ya evidente que, contrariamente a lo que casi todo el mundo esperaba, no iba a ser candidato para un segundo mandato de 5 años.
Reelegido presidente, a la edad de 83 años, en mayo de 1990, su mandato presidencial finalizó en marzo de 1995. Y falleció el 22 de abril de 1998.

1 comentario:

Gustavo dijo...

bueno, lo le´, interesante y mucho más tu foto... me gustó tu foto